The Young Preserving the Old

Last month, during my most recent trip to Peru, I had a couple of inspiring meetings with several young, talented and idealistic people, driven to preserve the cultural heritage of the world.  

The first encounter occurred during the first meeting of the Latin American chapter of the association “Youth in Conservation of Cultural Heritage” also known as YoCoCu, at the National Museum of Archaeology, Anthropology and History in Lima. I received an invitation to participate in the event representing World Monuments Fund, which I accepted gladly, partly because it was in Peru (my native country), but primarily because it was an opportunity to meet and share my years of experience in international preservation with bright-eyed, talented students, as well as with young professionals just starting their careers in the field.

The presentation by the YoCoCu representatives in Peru was smart, well organized and presented with great confidence and passion. The program, which also included talks by well-established professionals that sparked a lively audience participation, made me realize that the interest in historic preservation among young professionals was alive and well, and demonstrated that YoCoCu was fulfilling an important need by providing opportunities for advocacy, training, research, innovation and professional work, through their expanding network of international members.

YoCoCu-Peru Meeting

YoCoCu-Peru Meeting

The second encounter was a meeting with some members of the non-for-profit association: “Grupo Patrimonio Qoriorqo,” in Andahuaylillas, Cusco. This organization resulted from a 3-year training program supported by World Monuments Fund and the Parish of Andahuaylillas from 2009-2012, through which a group of millennials from the region participated in a series of workshops, site visits and group projects led by Peruvian architect Ernesto Noriega, who provided them with the tools they needed to recognize, document, interpret and promote their cultural heritage and the need to preserve it. 

Not all members of this group are still actively engaged in cultural projects, but some of them, thanks to a grant from the non-for-profit organization OrigiNations, organized drawing, paint, sculpture and photography workshops, with a focus on documenting nature and heritage, for kids aged 7 to 11, in 8 communities within the Andahuaylillas district. Group members Jero Gonzalez and Edder Usca, recently completed the first phase of this project and are currently working on a second phase, which includes audio-visual production workshops, to be completed in 2019. The films will be based on local stories told by the participating kids who will also produce the plasticine dolls (Wallace and Gromit like) to be used for the animations.

Professional networking, scientific research, art, photography and animated films made by school kids are just some of the tools being used by young Latin American preservationists to advocate for their cultural heritage.  It was refreshing and inspiring to see them in action explaining their research, asking smart questions, showing the artistic creations made by even younger kids inspired by their work and dedication.

Grupo Patrimonio Qoriorqo Art Workshop Productions

Grupo Patrimonio Qoriorqo Art Workshop Productions

Grupo Patrimonio Qoriorqo Film Workshop Productions

Grupo Patrimonio Qoriorqo Film Workshop Productions

They are doing their part, it is now up to us, the well-seasoned, experienced, late-career preservationists, to encourage them, help them along and find funding opportunities for them, so they can fulfill their mission and eventually pass the preservation torch to the next generation of budding preservationists.

Efectos Socio-Culturales del Turismo en Ciudades Patrimoniales: Los Casos de Venecia, Cusco y la Ciudad de México

Introducción

El turismo es una actividad relativamente nueva, pero se ha convertido en un elemento esencial en nuestras sociedades y modo de vida. Según la Organización Mundial de Turismo (OMT o WTO en Ingles), el turismo genera el 10 % del PIB mundial (Producto Interior Bruto) o 1 de cada 10 puestos de trabajo. En el año 2016, se llego a 1,235 millones de turistas internacionales y se predice que en el 2030 se llegaran a los 1.8 billones. La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el año 2017 como “Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo”, con el objetivo de enfatizar que el crecimiento de esta industria viene acompañado de responsabilidad.[1]

Desde la creación del programa Watch de World Monuments Fund (WMF) en 1996, hasta la publicación de la lista Watch del 2016, WMF recibió mas de 2000 nominaciones de sitios de patrimonio cultural en peligro, en las cuales un alto porcentaje menciona al “turismo no-controlado” como uno de los problemas que amenazan al sitio propuesto. Además, recientemente se ha visto un incremento en la publicación de noticias relacionadas a varios destinos en las que se habla de "turismofobia," acompañadas de imágenes de protestas contra la "invasión de los turistas" y la exclusión de la población local por parte de empresas turísticas.

Fig 1_Protesta contra turismo masivo en España.png

El efecto económico del turismo ha sido ampliamente medido y estudiado y no es el tema de esta presentación, mientras que, los efectos del turismo en la sociedad y la cultura de las comunidades anfitrionas es un tema menos estudiado y sus resultados son mas difíciles de cuantificar, pero no deja de ser un asunto de gran importancia para la sostenibilidad de los centros históricos como “centros vivos.” Este es el tema que intentaré abordar en esta ponencia, citando tres ejemplos internacionales: Venecia, la Ciudad de México y Cusco. 

Turismo Cultural y las Cartas Internacionales

En las Normas de Quito, documento producido por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) en 1967, el turismo aparece como la salvación del patrimonio cultural y una vía para el progreso, y propone la rehabilitación y puesta en valor de monumentos y la introducción de infraestructura para el turismo.[2]

En 1976, el comité científico sobre Turismo Cultural del ICOMOS define al turismo cultural como aquel tipo de turismo cuyo objetivo principal es el descubrimiento de monumentos y sitios. Además de esta definición, considera que las tradiciones, usos y costumbres de un pueblo, así como su folklore y artesanías forman parte del patrimonio intangible que es también motivación del turismo cultural.

En 1999 ICOMOS reemplazó la Carta del 76 con una nueva Carta Internacional del Turismo Cultural. La carta original se concentró en el manejo de las tensiones entre los turistas en sitios de patrimonio y aquellos encargados de su protección. Los turistas eran considerados por muchos conservacionistas como una amenaza a la integridad física y atmosférica del sitio, mientras que la carta del 99 promueve el concepto de que una de las razones más importantes de la conservación es hacer conocer la importancia del patrimonio en una forma controlada. 

Principios de la Carta del Turismo Cultural:

1.   El turismo internacional y doméstico es uno de los más importantes vehículos de intercambio cultural, por lo tanto, la conservación ofrece la oportunidad de experimentar y conocer de cerca el patrimonio tanto para la comunidad anfitriona como para el visitante.

2.   La relación entre patrimonio y turismo es dinámica y a veces conflictiva, y debe ser manejada en forma sostenible por las generaciones actuales y futuras.

3.   La conservación y el plan de desarrollo turístico deben asegurar que la experiencia del visitante sea provechosa, satisfactoria y agradable.

4.   Las comunidades y grupos indígenas deben ser tomados en cuenta en el planeamiento de la conservación y el turismo.

5.   Turismo y conservación deben beneficiar a la comunidad anfitriona.

6.   Los programas de desarrollo turístico deben proteger y mejorar las características del patrimonio natural y cultural.

En ambos casos, el acceso a los bienes patrimoniales es considerado como un derecho y un privilegio que conlleva la responsabilidad de respetar los valores del patrimonio cultural y natural, así como los intereses y patrimonios de la comunidad anfitriona.

Turismo en los Centros Históricos

Las conclusiones del Coloquio de Quito, encuentro organizado por UNESCO/PNUD en 1977, define a los centros históricos como “aquellos asentamientos humanos vivos, fuertemente condicionados por una estructura física proveniente del pasado, reconocibles como representativos de la evolución de un pueblo. Los centros históricos, por sí mismos y por el acervo monumental que contienen, representan no solamente un incuestionable valor cultural sino también económico y social. Los Centros Históricos no solo son patrimonio cultural de la humanidad, sino que pertenecen en forma particular a todos aquellos sectores sociales que los habitan.”[3]

El patrimonio edificado se considera cada vez mas, como un capital que puede generar beneficios económicos y sociales, pero la preservación del patrimonio ha dejado de ser una tarea del Estado y de algunos grupos filantrópicos para convertirse en una tarea que involucra a la inversión privada (Casos: Empresa de Desarrollo del Centro Histórico de Quito y el Fideicomiso Centro Histórico de la Ciudad de México).

Los centros históricos son uno de los destinos turísticos mas antiguos, pero a la vez están siendo desarrollados como “nuevos productos” en el marco de la economía globalizada. Es importante entender que las funciones y el tejido social de los centros históricos o mejor dicho las “ciudades históricas” no fueron construidos para el turismo, por lo que la rehabilitación o mejora física de estos conjuntos patrimoniales, con el objetivo de recibir visitas debe ser evaluada de acuerdo a la distribución de costos y beneficios de la actividad turística entre los diferentes actores, así como los riesgos para el patrimonio. 

El turismo indudablemente genera empleos y puede reforzar la identidad local, pero también constituye un riesgo cuando los sitios patrimoniales carecen de infraestructura, o planes de manejo apropiados. Sin un control cuidadoso, el patrimonio se puede banalizar a causa de las demandas de los turistas, los residentes de bajos recursos son desplazados, y las actividades populares son reemplazados por otras actividades para el consumo de habitantes de mayores recursos, resultando en la gentrificación. 

Fig 2_Protesta contra el desalojo.png

En este escenario, los programas de aprovechamiento turístico del patrimonio cultural profundizan la desigualdad social ya que los empleos generados son temporales y los costos de vida suben porque las ganancias no son revertidas en la comunidad (Casos: Antigua Guatemala, Cartagena de Indias, San Miguel de Allende).

“El turismo es un consumidor intensivo de territorio y por lo tanto debe planificarse su desarrollo con una visión urbanista que precise que objetivos económicos se quieren cumplir, que espacios hay que proteger y que identidad se quiere poseer.”[4]

“Si se respetan las prioridades, se planifica considerando lo permanente, interno, propio, esencial y resultante de la vida de los actores permanentes. Entonces el patrimonio cumple un servicio para la comunidad y hace sostenible el centro histórico y la ciudad en sí misma. Luego puede cumplir válidamente otros roles, como es el caso de su uso turístico. El “turista”, a diferencia del poblador local, es temporal, externo, ajeno a los procesos locales, y por lo tanto no forma parte de los valores esenciales de la vida de la ciudad histórica. Cuando se plantean las prioridades invertidas y el turista pasa a convertirse en el centro del proceso de planificación, se comienza a gestionar el patrimonio y la vida ciudadana priorizando lo que no es esencial a la ciudad; se distorsiona el patrimonio tratando de hacerlo más atractivo para el visitante, la cultura viva se convierte en espectáculo, y el poblador local se ve envuelto en una lógica esquizofrénica por la que debe “complacer” a cada momento al “turista” cuando este es absolutamente cambiante (hoy el turista es un grupo de japoneses, mañana de brasileños y pasado mañana de anglo-sajones... ¿Cómo pretender que se complazca a todos por igual?).”[5]

Casos

Venecia, Italia

La ciudad de Venecia, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987 es el principal destino turístico de la Región del Véneto y un ejemplo de destino turístico maduro, pero bajo el riesgo permanente de superar su capacidad de carga.  La población nativa de la ciudad disminuye progresivamente, mientras que la oferta hotelera crece en forma exponencial.[6]En 1950 Venecia tenia alrededor de 175,000 habitantes permanentes y actualmente solo tiene alrededor de 50,000 habitantes. Según un articulo, el turismo le ha robado a Venecia mas habitantes que la peste del siglo XVII, la cual cobró la vida de unos 50,000 venecianos.[7]A este ritmo, se estima que para el 2030 no quedará ni un veneciano nativo en la ciudad.

Fig 3_Pérdida de habitantes en Venecia.png

Por otra parte, Venecia recibe alrededor de 30 millones de visitantes al año y las aglomeraciones de turistas son particularmente intensas entre los meses de mayo a setiembre, especialmente a causa de los enormes cruceros que desembarcan a miles de turistas cada fin de semana. En 1999 los turistas de cruceros en Venecia no llegaban a 100,000, mientras que en el 2010 llegaron a mas de 1.6 millones al año, y sus residentes se quejan de que los “gigantescos condominios flotantes” distorsionan el perfil histórico de la ciudad.[8]

Fig 4_Cruceros en Venecia.png

Estas condiciones hacen que la vida en Venecia sea insoportable para los locales, por lo cual, con la intención de controlar el flujo desbordante de turistas, en el 2015 los isleños votaron contra el ingreso de los cruceros en el Canal de la Giudecca (3 meses después la ley fue derogada por el gobierno Regional) y en el 2017 se aprobó un sistema de acceso con boletos para el área de la Plaza de San Marco, pero la medida es poco popular entre los residentes. Mientras tanto, los venecianos continúan vendiendo sus casas para que sean convertidas en restaurantes, hoteles y venta de souvenirs y muchos edificios históricos son restaurados gracias al alquiler de vallas publicitarias que ocultan sus fachadas durante meses.

Los beneficios que traen los visitantes son un arma de doble filo que hace que la ciudad esté perdiendo su identidad. El dialecto veneciano se oye cada vez menos en sus calles, ahogado por una mescolanza de chino, inglés y los demás idiomas que hablan los viajeros de los numerosos cruceros turísticos. Según Jonathan Keates, presidente de la organización “Venecia en Peligro,” el plan para preservar Venecia debe controlar el turismo, imponer altos impuestos turísticos, incentivos fiscales para pequeños negocios y precios asequibles para vivienda. “Venecia necesita que los pies de sus residentes pisen el suelo, que los niños jueguen en sus campos, que sus viejos se sienten en las bancas... que sea una ciudad italiana propiamente dicha, como la conocemos.”[9]

El ministro de cultura italiano, Darío Franceschini comentó al New York Times: "Necesitamos salvar su identidad. La belleza de las ciudades italianas no es solo la arquitectura, sino también sus actividades, sus tiendas, sus talleres. Una belleza que dejará de existir si llega el día en que en Venecia ya no queden venecianos.”[10]

Según Paolo Motta, especialista en urbanismo: “Manejar el turismo de cruceros en Venecia significa también preservar el tejido social y asegurar la calidad de vida de la comunidad. La planificación integral y la colaboración entre entidades es necesaria para examinar la posible reubicación de los terminales de crucero y su infraestructura conexa y desarrollar nuevas modalidades de tránsito y acceso a la ciudad con miras a filtrar mejor el flujo de visitantes del centro histórico y alentar la contribución a la economía local.”[11]

Las autoridades venecianas han tomado finalmente conciencia de la escala del problema y han presentado un proyecto de ley que prohíbe la construcción de nuevos hoteles, y están considerando un plan para trasladar el terminal de cruceros a un emplazamiento industrial al que se llega por un canal que está lejos de la zona histórica, lo cual tendrá un costo astronómico del orden de miles de millones de dólares.[12]

Sin duda alguna, Venecia es un dramático ejemplo de que en turismo también se puede morir de éxito.[13] 

Fig 5_Turismo masivo en Venecia.png

Centro Histórico de Cusco, Perú

La ciudad del Cusco fue la capital del más extenso imperio del nuevo mundo hasta su conquista en 1532. Durante los siglos siguientes, los españoles transformaron la ciudad Inca en una nueva metrópolis, combinando tradiciones barrocas y andinas. Para el siglo XVIII, Cusco se había convertido en la segunda ciudad más grande de Sudamérica y en 1983, la ciudad del Cusco fue incluida en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO por su autenticidad e integridad arquitectónica y urbanística. 

Actualmente, la ciudad histórica se enfrenta a realidades y problemas modernos debido al crecimiento tanto de la población como del turismo, razones por las cuales, el Centro Histórico del Cusco fue incluido en la Lista Watch de World Monuments Fund, en los años 1996, 2000 y 2002.

Lisy Kuon, historiadora del Arte y nativa del Cusco, describe los actuales problemas sociales existentes en la ciudad, principalmente asociados al incremento incontrolado del turismo: 

Prostitución y Drogas

“La prostitución juvenil, ligada a la venta y consumo de drogas se da incluso a plena luz del día en la Plaza Mayor de Cuzco, con la venia o desentendimiento de las autoridades, y los establecimientos de servicios turísticos como los que ofrecen “masajes,” son lugares que encubren la prostitución juvenil y se los encuentra en todos los circuitos turísticos de la ciudad histórica. Hace unos 30 años apareció, en la jerga de la sub-cultura turística, la palabra “brichera,” calificativo para las jóvenes que buscan compañía u obtener beneficios de los extranjeros, en bares, discotecas y lugares de diversión nocturna. En mi concepto es una prostitución encubierta, aunque se han dado casos que muchas jóvenes lograron un matrimonio a través de este mecanismo. Esta palabra proviene de la palabra “hembra” jerga que usan o usaban los varones en la segunda mitad del siglo XX para referirse a la mujer y derivó en “hembrichi”, “brichi” y finalmente brichera.”[14]

Fig 6_Prostitución en Cusco.png

Un informe sobre “turismo sexual” en Perú, indica que las ciudades con mayor incidencia de este delito son: Cusco, Loreto y Madre de Dios. Según el informe, mafias organizadas contactan a través del internet a visitantes extranjeros para ofrecer este tipo de servicios, mientras que, a nivel local, los hoteles y alojamientos actúan en forma complicita en este trafico de personas, quienes son en su mayoría adolescentes. [15]

Incremento del Costo de Vida y Segregación

“Como en toda ciudad turística, el costo de vida se incrementa. Los locales de servicios turísticos en el centro histórico se rentan a precios altísimos, por ende, los precios de servicios como hoteles, bares restaurantes, son sumamente caros para el ciudadano cuzqueño medio que no tiene acceso a ellos. En muchos casos, los servidores de restaurantes, bares y similares, preferirán atender al extranjero que, al cliente local, porque los extranjeros dejan mejores propinas. La consecuencia de este fenómeno es el cambio de uso del suelo urbano en el Centro Histórico. Hasta hace unos 40 años atrás era principalmente de vivienda y uno que otro servicio turístico. Al poder rentar una vivienda para uso de servicio turístico a precios altos, es evidente que el propietario cambia de residencia a otro lugar pues tendrá un alto beneficio económico que no querrá perder.”[16]

UNESCO confirma esta apreciación de Kuon indicando que “los factores que amenazan los atributos de la Ciudad de Cusco no han afectado la autenticidad de sus elementos básicos. Sin embargo, el desarrollo del nuevo turismo está amenazando la preservación y la capacidad funcional de los edificios antiguos, que en algunos casos son alterados o reemplazados por nuevos edificios para el turismo y el comercio, reubicando a los habitantes originales a la periferia.”[17]

Congestión

“El comercio ambulatorio de “souvenirs” que pocas veces es controlado por la autoridad, se ha vuelto una pesadilla para el viandante que no puede transitar con facilidad porque las veredas se vuelven zonas de comercio al paso.”[18]

Fig 7_Vendedores ambulantes en Cusco.png

Corrupción

“La corrupción en el sector turismo es impresionante, si no hay una “comisión” de por medio, ya sea al chofer o guía turístico a conductor de grupo, por parte de los empresarios hoteleros, agencias de turismo, guías, choferes u otros, este servidor no dejará que los visitantes opten democrática y libremente por escoger un servicio en vez de otro o un comercio por otro, etc.”[19]

La Contraloría General de la Republica confirmó esta apreciación al denunciar la colusión entre una empresa privada y el Comité de Servicios  Turísticos  Integrados Culturales del Cusco(COSITUC), entidad adscrita al Ministerio de Cultura, en la adquisición del boleto turístico.[20]

Según Alberto Martorell, abogado peruano, especialista en Patrimonio: “La experiencia turística debería contribuir a inspirar en los turistas y en los pobladores locales formas reales de acercamiento, que generen verdaderos encuentros de valores humanos. Bajo la lógica veloz, y feroz, de la globalización centrada en el flujo del dinero se rompe esa posibilidad. El poblador local se despoja de su autenticidad para “disfrazarse de sí mismo”. La ciudad cambia sus usos y disfraza sus barrios más auténticos, en espacios de moda superficial y prácticas banales. Por un lado, todas las técnicas imaginables para hacer que el visitante “gaste más” en nuestra ciudad determinada, son válidas. Y eso trae muchas veces verdaderas lacras sociales, como la prostitución y la mendicidad. Por otro, el turista es tratado como si fuera un ser superior y con derecho a obtener todo lo que su dinero permita. La oportunidad del encuentro humano se ve rota por la lógica del negocio.”[21]

Centro Histórico de México, México

La ciudad de México posee un extraordinario legado cultural de muchos siglos de historia. Sin embargo, por casi 5 décadas, su Centro Histórico sufrió el abandono de sus instituciones y un proceso de degradación física, el cual se empezó a revertir en los años 80s, especialmente a causa del descubrimiento de la piedra de Coyolxauhqui y la recuperación del Templo Mayor.[22]En 1980 fue reconocido como zona de monumentos y en el año 1997 fue declarado como Patrimonio Cultural de la Humanidad en reconocimiento a su autenticidad como ciudad viva, y a su integridad como conjunto urbano. 

Fig 8_Centro Histórico de México.png

En los últimos 15 años se ha desarrollado un gran esfuerzo por su rehabilitación, incluyendo: el mejoramiento del espacio público, la renovación de redes de infraestructuras, la recuperación y rehabilitación de edificios, la conformación de nuevos equipamientos, el mejoramiento de la movilidad y de la calidad urbana, la atención de factores de riesgo, la introducción de nuevas tecnologías en los servicios y espacios públicos, así como la reactivación económica.

Fig 9_Calle Madero en el Centro Histórico de México.JPG

Es necesario considerar como factores importantes en la recuperación del centro histórico de México, que a pesar de su abandono y deterioro, este nunca perdió su alto valor político-simbólico, y que las autoridades y gestores a cargo del manejo y protección del centro histórico fueron capaces de integrar dos proyectos de recuperación: el elitista y el popular, lo cual ha permitido mantener la habitabilidad del centro y “el mantenimiento del Centro Histórico como símbolo político y su conversión en un paseo al que acuden alrededor de un millón de personas los fines de semana.”[23]

Rene Coulomb, anterior director del Fideicomiso del Centro Histórico de México, entidad privada creada en 1990, ilustra en este cuadro las tensiones entre estas dos visiones de un centro histórico:

Coulomb Chart.png

Coulomb propone que, para poder alcanzar la sustentabilidad de la actividad turística en un centro histórico, es necesario actuar en estos tres campos:  a) el fortalecimiento de los espacios públicos, b) el desarrollo socioeconómico de la población residente y c) la revitalización de la función habitacional. Para esto sugiere repensar el “centro histórico” como “ciudad histórica” la cual, como tal debe mantener la heterogeneidad de los usos del suelo y funciones urbanas, y la pluralidad socio-económica de sus habitantes y actividades. “La gestión sustentable de la actividad turística no puede lograrse sin una gestión integral del desarrollo urbano, la cual remite a la visión que se tiene para el futuro desarrollo de la ciudad histórica. Visión que no puede ser estática, de puro conservacionismo museístico, sino de desarrollo dinámico.”[24]

De acuerdo a la Dra. Moreno Toscano, anterior directora de la Autoridad del Centro Histórico de México, entidad publica establecida en el 2007 para gestionar el Centro Histórico: 

“Elevar la calidad de los centros históricos implica mejorar las condiciones en que se desarrollan las actividades cotidianas; lo cotidiano es, a su vez, atractivo por sí mismo para el turismo. Una experiencia aprendida en el Centro Histórico de la Ciudad de México es que los visitantes no necesariamente asisten a espacios urbanos como los centros históricos por la oferta cultural que ofrecen; ésta más bien es un complemento en sus recorridos. El principal atractivo de los centros históricos es lo común de la vida y de la sociedad local, su vitalidad urbana. Por ello, desde la perspectiva del turismo, es tan importante que el mejoramiento de los centros históricos forme parte de las políticas urbanas y sociales de las ciudades, para asegurar que los habitantes se apropien y den vida a estos espacios: sólo así entonces los turistas encontrarán esa autenticidad como un atractivo para su visita. La revitalización es un proceso en el que todos deben ser ganadores.”[25]

Toscano además sugiere que las políticas publicas de mejoramiento y revitalización integral en los centros históricos implican una actividad sostenida a lo largo de años, y recomienda evitar la producción de atracciones que no encuentran referencia en la autenticidad de estos sitios, lo que implica un gran esfuerzo y costo para mantenerlas activas.

A continuación, creo que es interesante comparar la visión de estos dos gestores y autoridades responsables en parte de la rehabilitación del centro histórico de México, con la opinión de Alonso Vera Cantú, especialista en turismo y habitante de la Ciudad de México:

“El Distrito Federal es una ciudad muy densa y compleja, y el Centro Histórico (CH) sigue siendo un “barrio bravo” donde el crimen es común. El turismo no es un problema para sus habitantes, ya que no ha sido muy invasivo y se ha invertido mucho en el patrimonio. Hubo proyectos de iniciativa privada para incrementar la vivienda de artistas con el objeto de “gentrificar” el centro y atraer al turismo, pero esto no ha prosperado mucho. El Centro es principalmente un punto de encuentro para manifestaciones políticas, como lo fue desde tiempos inmemoriales. La principal clientela es un turismo nacionalista, simbólico, local. Todavía existen servicios que hacen al CH único como sombrereros, cafés históricos y dulcerías antiguas. El CH es todavía un atractivo para los locales y nacionales, es auténtico, no es un espacio domesticado con letreros en todos los idiomas, mantiene su peligrosidad y autenticidad, donde no todos hablan inglés... El turismo internacional que viene, es muy conocedor y exquisito, no es masivo. No hay muchos servicios orientados al turista internacional, pero hay suficientes galerías, restaurantes y productos sofisticados para este tipo de consumo. Los problemas sociales del turismo en México solo se ven en los destinos de sol y playa, no en los centros históricos - estos todavía no están colmados o rebasados de turismo. El reto ha sido entender y apoyar la vocación y personalidad del sitio histórico. La cultura no debe estar al servicio del turismo, sino que el turismo debe contribuir a la prosperidad de la cultura. De otra manera la cultura se adapta a la demanda y gustos de los turistas lo cual afecta la calidad de la artesanía, la gastronomía, etc. La vocación del destino, la capacidad de apreciación del visitante y la capacidad de carga de los sitios son los temas mas importantes a tener en cuenta.”[26]

CONCLUSIONES

Para concluir quisiera resumir algunas recomendaciones aplicables a la preservación del patrimonio cultural y los centros históricos “vivos” ante la amenaza o la oportunidad del turismo: 

·      El turismo masivo puede ser una causa de la destrucción del patrimonio cultural y la inhabitabilidad de los centros históricos, pero este problema puede ser mitigado a través de la aplicación de soluciones creativas y de un manejo apropiado y a largo-plazo del sitio; 

·      El turismo adecuadamente controlado debe ser incluido dentro de los planes de desarrollo regionales y nacionales, con un plan de manejo y desarrollo integral sustentable, no solo entendido como proyecto auto-financiable sino por la consideración de su impacto en los medios natural, social y cultural;

·      El patrimonio cultural en los centros históricos puede ser convertido en un beneficio práctico a través del reciclaje y el reemplazo de la demolición especulativa por la rehabilitación especulativa, pero teniendo en cuenta no solo el turismo, sino las necesidades sociales a través de la participación ciudadana, con especial atención al mantenimiento de sus habitantes y la inversión en mejora de la habitabilidad y movilidad; 

·      Es necesario reforzar la capacidad de manejo de los gobiernos locales a través de incentivos financieros y otros incentivos para organizaciones preservacionistas e inversionistas y la creación de instrumentos de gestión cultural y administrativa que respondan a la conjunción de los intereses públicos y las iniciativas privadas;

·      Es necesario implementar innovadoras estrategias financieras, no solo dependientes del turismo, para crear comunidades y mercados saludables que puedan sostener a largo plazo, programas ambiciosos de revitalización y desarrollo; 

·      Es importante coordinar una respuesta que incluya y movilice todos los recursos humanos disponibles para implementar soluciones diseñadas a medida de las necesidades de cada sitio o centro histórico.

“No todas las prácticas culturales locales fueron pensadas para su exhibición, y si el poblador local no desea recibir en determinado contexto a foráneos, se debe respetar ese deseo. Los espacios urbanos fueron diseñados para dar calidad de vida a los habitantes locales. No se debe permitir que hordas de turistas arrinconen al ciudadano, especialmente a los más débiles, como niños y ancianos. La visita a nuestros centros urbanos debe ser diseñada de tal forma que permita que el turista enriquezca su forma de entender otras culturas, y no que su presencialleve al empobrecimiento y reduccionismo de esas culturas. Si lo logramos, entonces, habremos avanzado en la tarea de hacer del turismo patrimonial, en especial en las ciudades históricas, un proceso sostenible.”[27]

Fig 10_Turismo sostenible.png

Notas

[1]Annual Report(Madrid: World Tourism Organization, 2016), p.5.

[2]Normas de Quito. Informe final de la reunión sobre conservación y utilización de monumentos y lugares de interés histórico y artístico realizada en Quito, Ecuador, noviembre 29 - diciembre 2, 1967 (ICOMOS: Paris, 1967).

[3]Carta de Quito. Conclusiones del coloquio sobre la preservación de los centros históricos ante el crecimiento de las ciudades contemporáneas realizada en Quito, Ecuador, 1977 (UNESCO/PNUD: Quito, 1977).

[4]Josep Ballart Hernández y Jordi Juan i Tresserras. Gestión del patrimonio cultural(Barcelona: Ariel Patrimonio, 2001), p. 204.

[5]Alberto Martorell Carreño. “El Turismo como Encuentro de Valores.” En Patrimonio cultural y turismo. Cuadernos #19. Políticas públicas y turismo cultural en América Latina: siglo XXI (México: CONACULTA, 2012), p. 127.

[6]Juan, Jordi. “El Caso del Gueto de Venecia.” En Casos del Turismo Cultural: De la planificación estratégica a la gestión del producto. Coord. Josep Font Sentias (Barcelona: Editorial Ariel, 2004), p. 82.

[7]https://actualidad.rt.com/actualidad/246277-venecia-conquistar-turismo

[8]Verónica Melleli. “Venetians Sour Over Cruise Ship Invasion.” The Epoch Times, (marzo 9, 2012), sec. Science.

[9]http://cnnespanol.cnn.com/2017/07/04/venecia-la-ciudad-que-lucha-por-salvarse-de-su-popularidad-y-de-tantos-turistas/

[10]https://www.nytimes.com/2017/08/02/world/europe/venice-italy-tourist-invasion.html

[11]Paolo Motta. “Venecia: un desafío para la planificación integrada.” Informe de la conferencia Acogiendo el Turismo: Cruceros en comunidades portuarias históricas, 6-8 de febrero, 2013 (New York: WMF, 2013), p. 95.

[12]J. Randolph Pelzer. “No existe una solución “universal” que sirva para todos los puertos históricos.” Informe de la conferencia Acogiendo el Turismo: Cruceros en comunidades portuarias históricas, 6-8 de febrero, 2013 (New York: WMF, 2013), p. 122.

[13]https://habitacion61.com/2016/07/27/turismo-masivo-destruye-venecia/

[14]Comunicado vía email de Lisy Kuon, abril 1, 2018.

[15]https://www.youtube.com/watch?v=AUur7BC-hUc

[16]Lisy Kuon.

[17]http://whc.unesco.org/en/list/273

[18]Lisy Kuon.

[19]Lisy Kuon.

[20]https://elcomercio.pe/peru/cusco/contraloria-detecta-indicios-corrupcion-comite-turismo-335913

[21]Martorell, p. 128.

[22]Eduardo Nivón Bolán y Delia Sánchez Bonilla, “La Gestión del Centro Histórico de la Ciudad de México: 1980-2012,” en Habitar el Patrimonio: Nuevos aportes al debate desde América Latina, Instituto Metropolitano de Patrimonio(Quito, Ecuador, 2014), p. 54.

[23]Eduardo Nivón Bolán y Delia Sánchez Bonilla, p. 56.

[24]René Coulomb, “El turismo frente a los retos de la integralidad y la sustentabilidad en las ciudades históricas.” En X Encuentro sobre Manejo y Gestión de Centros Históricos: La sostenibilidad económica del centro histórico, una responsabilidad compartida(La Habana Vieja: OHCH, 2012), p.4.

[25]Alejandra Moreno Toscano, “Patrimonio versus turismo sustentable en los centros históricos. La experiencia en el Centro Histórico de la Ciudad de México.” En Patrimonio cultural y turismo. Cuadernos #19. Políticas públicas y turismo cultural en América Latina: siglo XXI(México: CONACULTA, 2012), p. 138.

[26]Entrevista personal con Alonso Vera Cantú, abril 6, 2018.

[27]Martorell, p. 128.

Bibliografía

Acogiendo el Turismo: Cruceros en comunidades portuarias históricas. Informe de la conferencia sobre turismo de cruceros. 6-8 de febrero, 2013. New York: WMF, 2013.

Annual Report.Madrid: World Tourism Organization, 2016.

Ballart Hernández, Josep y Jordi Juan i Tresserras. Gestión del patrimonio cultural. Barcelona: Ariel Patrimonio, 2001.

Carta de Quito. Conclusiones del coloquio sobre la preservación de los centros históricos ante el crecimiento de las ciudades contemporáneas realizada en Quito, Ecuador, 1977. UNESCO/PNUD: Quito, 1977.

Carta de Turismo Cultural.Adoptada en el Seminario Internacional de Turismo Contemporáneo y Humanismo realizado en Bruselas, Bélgica en noviembre 8-9, 1976. ICOMOS: Bruselas, 1976.

Carta Internacional Sobre Turismo Cultural. Adoptada por ICOMOS en la 12a Asamblea General realizada en México, octubre de 1999. ICOMOS: México, 1999.

Coulomb, René. “El turismo frente a los retos de la integralidad y la sustentabilidad en las ciudades históricas.” Ponencia presentada en el X Encuentro sobre Manejo y Gestión de Centros Históricos: La sostenibilidad económica del centro histórico, una responsabilidad compartida. OHCH: La Habana Vieja, 15-18 mayo, 2012.

Creative Economy Report 2013 Special Edition:  Widening Local Development Pathways. New York: United Nations/UNDP/UNESCO, 2013.

Delgadillo Polanco, Víctor Manuel. “Patrimonio urbano y turismo cultural en la ciudad de México: Las chinampas de Xochimilco y el Centro Histórico.” Andamios, Vol. 6, numero 12, diciembre, 2009, pp.69-94.

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Kuon, Lisy. Comunicación vía Email. Abril 1, 2018.

Melleli, Verónica. “Venetians Sour Over Cruise Ship Invasion.” The Epoch Times, marzo 9, 2012, sec. Science.

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Patrimonio cultural y turismo. Cuadernos #19. Políticas públicas y turismo cultural en América Latina: siglo XXI.México: CONACULTA, 2012.

Pérez de Armiñán, Alfredo. “Ciudades Históricas: Entre el turismo convencional y la innovación.” En 6to Foro Cultura y Naturaleza, Turismo Cultural: Innovación y Desarrollo. Ed. Asociación Cultural Plaza Porticada. España, 2008, pp. 13-16.

Vera Cantú, Alonso. Entrevista personal. Abril 6, 2018.

 

Everybody Wants to Visit Todosantos

Years ago, before the inclusion of the religious complex of Todosantos in the 2010 World Monuments Watch “nobody knew Todosantos, but now everybody wants to visit it,” said Ramiro Endara, Executive Director of Conservartecuador, the preservation group that advocated for the site and guided my visit at the end of 2012. From the exterior, the complex looked quite different than it did in 2009 when I first visited the city of Cuenca in Ecuador. The walls along Calle Larga, one of the oldest streets in town, are beautifully whitewashed, and the scaffolding that obscured the main façade and towers is now gone. Instead, a large canvas sign announced a “10K race for patrimony” organized by Elizabeth Ochoa, a nun from the Oblatas congregation which since the early 1900s have occupied the complex. Sister Elizabeth has a master’s degree in tourism, and her goal was to raise public awareness and funds to complete the restoration of their convent and celebrate the thirteenth anniversary of the inscription of the Historic Center of Cuenca in the UNESCO World Heritage List, on December 1, 1999.

Sisters Alba, Patricia, Norma, Elizabeth, and Marlene are some of the nuns who live in Todosantos and run the Sacred Heart Catholic school located next door, where over 1,500 students get a first-rate education for little money. The founding nuns, inspired by Father Matovelle almost 120 years ago, left their wealthy homes to teach indigenous girls for free, a rebellious act that cost them their inheritance and forced them to bake bread and make wine to earn their living and maintain the school.

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The Todosantos bakery was famous in the city and the smell of fresh bread, quesadillas, and sweet suspiros characterized the neighborhood for decades, until the mid–twentieth century when the old wood-burning oven stopped working due to the deterioration of the adobe and bahareque structure that housed it. After almost 50 years of inactivity, thanks to the support of World Monuments Fund and the U.S. Ambassadors Fund for Cultural Preservation, the Oblatas’ oven works again and several of the dilapidated spaces in the convent have been painstakingly restored and turned into a restaurant, wine cava, and crafts store, which became an instant success among tourists and Cuencanos alike.

The rear garden facing the Tomebamba River, which at the time of my previous visit was an impassable jungle, is now a manicured and well-tended native garden, where the stone terraces built by the ancient Cañaris (Pre-Inca culture of Ecuador) are visible again and provide a backdrop and support for walkways and planting beds filled with oregano, cedrón, dill, cilantro, celery, and colorful flowers. Even the centenary oak trees were structurally stabilized using an innovative technique imported from Germany.

The eighteenth-century church was restored by the municipality, and the decorative interior painting that was obscured by whitewash for decades has been exposed and conserved, the tower stairs were repaired to provide safe access to one of the best views of the city and the river, and several archaeological remains such as a Cañari burial and a colonial canal, discovered during the restoration work, was exposed to view when the church reopened its doors in 2013.

However, the nun’s living quarters are still in need of restoration and another section of the convent is in precarious condition, especially due to leaks in the roof. The long-term plan is to restore this section as a hostel, which together with the other commercial spaces, garden, and terraces will provide a sustainable source of income for the nuns and for the maintenance of the complex.

The nuns expressed their appreciation to WMF and the restoration team with a song and dance performance by the children from the Sacred Heart school and by feeding us bread and sweets made in the restored oven. After many heartfelt hugs and good byes, I went to the airport where I noticed a large poster with a drawing of Todosantos inviting the travelers to visit “Cuenca, a whole world of history.” Indeed, as a result of the restoration work, the delicious bread, the promotional races, and the airport sign, it is quite possible that now “everybody wants to visit Todosantos.” 

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A gray morning at the Presbítero Maestro Cemetery

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On October 30, 2015, I took the newly completed electric train in Lima and after a short ride I left the chaos of the city behind and entered an oasis of peace, of the rest-in-peace kind that is. I could not think of a more appropriate place to visit on the eve of Halloween, than the Presbítero Maestro Cemetery Museum, a 2006 World Monuments Watch site.

As I climbed the cemetery’s museum staircase to enter the cemetery below, the grayness of Lima’s landscape became evident on a panoramic scale. From the dust on the rooftops of the burial blocks to the neblina (fog) obscuring the surrounding hills, everything in sight was panza de burro’s (donkey’s belly) color. The grass on the avenues however, provided a green contrast to the white architecture and gray sky—a luxury in a city where rain rarely falls.

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The cemetery, which celebrated its 200th anniversary in 2008, is holding up relatively well after surviving several earthquakes, lack of maintenance, and pervasive air pollution. Matías Maestro, the cemetery’s creator, who in the 19th century established the neoclassical as the preferred style for religious architecture in Lima, would be pleased.

Near the museum entrance, an explanatory panel mentions proudly that the cemetery was included in the World Monuments Watch, together with a cemetery in Rome, the Cimitero Acattolico. Since its listing, the cemetery has come a long way. The electric train now has a “Presbítero Maestro” station which makes the cemetery easily accessible by public transportation. The museum collection includes two restored hearses, which sit outside, as reminders of an earlier way of life (and death) in Lima, as well as other funerary objects.

At the time of my visit, the cemetery was the main protagonist of the XVI Iberoamerican Meeting on the Valorization and Management of Heritage Cemeteries. The symposium focused on research related to cemeteries from Argentina to Venezuela, and included a stone conservation workshop and site visits around Lima. While I waited to meet one of the meeting organizers, I saw the resting places of important people buried there such as Presbítero Maestro himself, Mariscal Castilla, and composer Felipe Pinglo, as well as mausoleums belonging to old families such as the Osma, Miro Quesada, Diez Canseco, and others whose names appear on many of the streets of Lima. Their marble and granite mausoleums feature eclectic, neo-gothic, neo-classic, art nouveau and modern details, and many hold statues sculpted by Italian artists.

One structure that caught my attention as I strolled around the cemetery was Marcela Perez de Cuellar's mausoleum, a relatively small house-like structure of gray marble with just her first name above its entrance. Seeing her resting place brought back memories of the time a few years ago when I had the honor of collaborating with her in her role as the first president of WMF Peru. She was elegant, energetic, and passionate, and a consummate diplomat. As I walked away towards the cemetery’s exit on this gray October morning, I felt a pang of nostalgia for those bygone years, but also an inspiration to work hard to continue her mission of preserving the cultural heritage of Peru.

My appointment never showed up, but it was a fruitful morning after all.

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Panama Papers

San Lorenzo Castle

San Lorenzo Castle

In September 2016, Norma Barbacci went to Panama to visit some of the forts on the nation’s Caribbean coast. The forts were originally built as part of the commercial Trans-Isthmian Route that connected Spain with the City of Panama and eventually to South America during the mercantilist period of the Spanish colonization of America. The forts were included on the World Monuments Watch in 1998, 2000, and 2002.

 


Panama Papers

Panama is an unusual country. It is located in Central America, but if you ask its citizens, they do not consider themselves Central Americans—a distinction that may have to do with the fact that, just over 100 years ago, Panama was part of Colombia, while from 1903 until 1999, the Panama Canal Zone—its most important real estate and the main source of income for the country—was part of North American territory.

In the last few years, Panama has been in the international news for some big stories in urban development and international finance. In 2012, the construction of the Cinta Costera (Avenue 3 de Noviembre), an ocean causeway built around the Historic Center of Panama (Casco Antiguo), gained headlines because of its effect on the views of the historic skyline to and from the sea—views many seventeenth- and eighteenth-century pirates would have enjoyed on their way to pillaging the city (Drake, Morgan, and Vernon had their way with Panama and Portobelo, despite the city’s magnificent defensive fortifications). The Cinta Costera, considered by UNESCO to have irreversibly affected the Outstanding Universal Value of the Casco Antiguo, brought Panama a stern warning and a dramatic wrist-slapping from the international organization. However, according to most preservationists, the UNESCO response was extremely measured considering the gravity of the offense.

The most recent big news regarding Panama, of course, centers on the Panama Papers, the collective exposé of a local law firm whose attorneys made a living helping corrupt businesspeople and politicians around the world set up offshore accounts in order to avoid paying taxes or to launder money. I wonder if this was all done while they were wearing Panama hats (which, by the way, were made in Cuenca, Ecuador, the site of Todosantos and Remigio Crespo Toral Museum.

San Jeronimo Fort

San Jeronimo Fort

The Fort of San Jerónimo

My first stop on this visit was Portobelo, a historic town of 5,000 people that was protected during colonial times by a complex system of fortifications built of local coral stone between the sixteenth and eighteenth centuries by Juan Bautista Antonelli and other military engineers. San Jerónimo, one of the seven structures that make up the Portobelo defensive system, received a grant from American Express through WMF for emergency conservation interventions. Although parts of the fort are now practically under water because of rising water levels caused by the silting of the bay, WMF’s work—implemented over a decade ago—is holding up beautifully. 

Portobelo

Portobelo

Although the town of Portobelo has urban and social problems that need to be addressed, its spectacular ocean setting, natural parks, historic architecture, and important cultural offerings—such as the celebration of the feast of the Cristo Negro (Black Christ) and the Afro-Panamanian dance and music carnivals Diablos y Congos (Devils and former slaves)—could make it a very pleasant place to live and a highly popular visitor destination, if properly preserved and developed. Across the bay, near the San Fernando Fort, there is a boutique hotel aptly called El Otro Lado (the other side). This high-end resort takes great advantage of the lush landscape and unobstructed views of the bay, and its tasteful decor features locally made furniture, crafts and artworks, potentially providing a standard for future tourist developments in town.

El Otro Lado Resort in Portobelo

El Otro Lado Resort in Portobelo

The Fort of San Lorenzo

About eighty kilometers west of Portobelo, on the other side of the Limon Bay but still within the Province of Colon, is the eighteenth-century neoclassical fortress of San Lorenzo, built by Manuel Hernandez to protect the entrance to the Chagres River. San Lorenzo was included on the Watch and also received funds for urgent conservation interventions. These included the waterproofing of the main terrace and the rehabilitation of the historic drainage system. It was rewarding to see that those interventions were still keeping the structure dry and well drained.

San Lorenzo Castle Entrance

San Lorenzo Castle Entrance

For almost a century, access to this monumental structure and its surrounding natural setting was protected by the U.S. military because it was part of the Sherman Base, a restricted area. Although the site is now open to the public, few visitors make the circuitous trek from the City of Colon across the Gatún Gate of the Panama Canal to reach it. Additionally, it has no visitor services or interpretation facilities, although some are being planned (see paragraph below). The limited human presence in the protected natural area made for a truly special visit that included close encounters with a strange rodent (ñeque), a large family of crab-eating raccoons (gato de manglar), as well as many kinds of birds, lizards, and butterflies. Furthermore, upon leaving the former military base I saw several abandoned housing complexes, and roads claimed by vegetation and partially-buried concrete bunkers that would provide a fitting backdrop should ABC ever make a sequel for the television series Lost.

The pristine seclusion of the fort of San Lorenzo and its surrounding protected area may become a thing of the past when the construction of the third bridge over the Panama Canal, the Atlantic Bridge, is completed later this year. The Panamanian government hopes that the bridge, which will provide a shortcut to the area, will entice many of the thousands of cruise ship tourists arriving in Colon (a popular shopping stop in the Free Trade Zone), to make their way to San Lorenzo and its new visitor center and eco-trails, currently in the planning stages. On the preservationist side, we hope that those who visit this special place in the near future will find a well-managed site and will in turn contribute substantially to its long-term preservation. Fingers crossed.

Local fauna in San Lorenzo

Local fauna in San Lorenzo

Reflections about tiles and reflective glass in Andahuaylillas

Author in Andahuaylillas, Cusco

Author in Andahuaylillas, Cusco

Traditional building

Traditional building

Adobe construction

Adobe construction

Inappropriate construction

Inappropriate construction

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Once in Andahuaylillas, the scenery reverted to quaint adobe buildings and red tile roofs, the typical vernacular architecture of the region, before money and progress came along and brought concrete and brick, which are considered “noble materials.” This classification makes me question: Is adobe not “noble”? It is cheap and relatively easy to make, and has been the construction material of choice for thousands of years in Peru and many parts of the world, so why is it undervalued here? Why indeed, when concrete and glass structures are cold in the winter and hot in the summer in a region where heating and air conditioning are not available, while adobe has excellent thermal qualities… The seismic factor has been brought up in this regard, which is unfair because the thick adobe walls, if properly constructed and maintained, are more seismic resistant than many concrete structures, as has been demonstrated in recent disasters, such as the devastating earthquake that killed over a quarter of a million people in Haiti.

In 2010, the town of Andahuaylillas became a National Historic Monument protected by the Ministry of Culture of Peru, and as a result construction within the historic center is regulated… or at least, it should be. The problem is that the existing regulation is not fully enforced. Despite the advocating and policing efforts of the Grupo Patrimonio Qoriorqo, a group of young professionals trained by the World Monuments Fund and the Parish of Andahuaylillas as preservation stewards, recent construction, although comparatively minimal, is starting to affect the historic integrity of the town. During my visit, I observed with great concern, a few concrete and glass specimens, crowned with reinforcing bars, located nor far from the main square and near the magnificent San Pedro Apóstol church, a Baroque jewel recently restored by World Monuments Fund.

While driving from the Cusco airport to Andahuaylillas, a historic town located 41 Km south of the former capital of the Inca Empire, I observed several buildings clad in shiny bathroom tiles spelling Celima -Trebol in large letters. At first, I believed such buildings were stores or warehouses belonging to the ceramic tile manufacturer, but soon realized they were private residences acting as advertisements for the brand, most likely in exchange for free tiles or cash. This realization brought to mind the hundreds of similar buildings I have encountered in Peru, where the colorful tiles are complemented by blue or green reflective “Ray Ban” glass windows. Furthermore, to make the kitsch (or chicha in Peruvian slang) scenario even more perfect, many of those buildings are crowned by forests of steel reinforcing bars, which sit exposed waiting to support another floor. This anticipated expansion, to be built when money becomes available, which usually takes years if not decades has been referred to by a fellow architect as the “architecture of hope.”

Is this the beginning of the end?  Not necessarily so. However, if left unchecked, this type of new construction will eventually change the character of the town, diminish the quality of life of its people, and kill Andahuaylillas’ prospects of becoming a world-class tourism destination, where visitors stay longer than the current one-hour average visit, courtesy of a pit stop by tourist buses on their way to Puno.

When confronted with this situation, the then Director of the Cusco office of the Ministry of Culture agreed that the best deterrent to prevent further illegal construction was to enforce the law by ordering the demolition of one offending structure. However, this is easier said than done because Peruvian law makes it almost impossible to execute this regulation.

But a preservationist can only dream… Just one, well-advertised instance of such enforcement may be enough to deter future infractions, because as we all know, a good way to make people follow the law is by hitting them where it hurts: their pockets.

Where in the world is Suriname?

Author in Jodensavanne, Suriname

Author in Jodensavanne, Suriname

Ceiba

Ceiba

Jewish Tombstone

Jewish Tombstone

African Cemetery

African Cemetery

Sankofa burial marker

Sankofa burial marker

Beracha v’ Shalom synagogue.

Beracha v’ Shalom synagogue.

Suriname River

Suriname River

When I told some friends, I was going to Suriname, very few knew where it was. Most thought it was a country in Africa, and even fewer had ever heard of Paramaribo, its capital city located on the banks of the Suriname River. To be honest, I probably would not have known either, was it not for an old project at the archaeological site of Jodensavanne, which I inherited in 2001, while at the World Monuments Fund. Since then, Suriname has been on my “bucket list.”

I was able to check it off in 2016, thanks to a call from the Inter-American Development Bank. They asked me to come to Suriname as part of a team working on an urban rehabilitation program, to provide preservation expertise for the rehabilitation of historic buildings in the Historic Inner City of Paramaribo, a UNESCO World Heritage Site. This British-Dutch settlement, surrounded by a tropical forest in South America, is truly a historic gem from the 17th and 18th centuries. To think that Suriname was traded in 1667 by the British in exchange for New Amsterdam (New York), is to realize the Dutch were savvy negotiators.

After a week of meetings and site visits, I was able to steal away and visit Jodensavanne or Jewish savanah, located 50 Km south of Paramaribo. Along the way, I saw some remaining signs of Suriname's bauxite industry, practically defunct since the departure of Alcoa a few years ago, as well as logging activity, an important part of Suriname’s economy, together with oil and gold extraction. Surrounding Paramaribo, the ground is red because of its laterite content, but upon arriving to Redi Doti, the Amerindian village closest to Jodensavanne, the landscape changes and the white sands of the savannah become apparent, as well as the black water creeks, which are popular swimming destinations for locals who believe in the medicinal effects of their mineral rich waters. However, the most impressive feature of the landscape were the majestic ceibas, considered sacred trees by many Pre-Hispanic cultures, rising to the sky.

In the 1630s, the first wave of Portuguese Jews arrived in Thorarica, the old capital of Suriname. In 1652, a second group settled near the Cassipora Creek, located in the savannah, and finally in 1664, after their expulsion from Brazil and French Guyana, a third group arrived to the area, led by David Cohen Nassy. The earlier settlers joined them in Jodensavanne and established a successful agricultural settlement that thrived from 1675 until 1775, thanks to sugar plantations and slaves, and was finally abandoned by 1832 when a fire raged through the village. Today, the exact location of Thorarica is unknown, the second settlement of Cassipora is gone except for a few burials, but Jodensavanne has two impressive cemeteries and the monumental remains of its synagogue.

Upon arriving in Jodensavanne, after a short walk through the forest, I saw the African cemetery, where the graves are indicated by anthropomorphic wooden markers covered in thick moss. I was told that the inverted heart shape at the top of the markers was a sankofa, a symbol from west Africa which in the Twi language of Ghana translates as “go back and get it.” Sankofa symbols are also depicted as a bird looking backwards, and are still used to remind the living of the importance of learning from the past.

Further along we encountered the Jewish cemetery separated by a white picket fence. There, the graves were covered by massive bluestone markers, which were fabricated in the Netherlands, and bore delicately carved symbols, and Portuguese and Hebrew writing. Despite the strict separation between the Jews, gentiles and Africans after death, the Jewish settlers that came to Suriname had numerous children, many bore by their African slaves, and this intertwined genealogy is clearly expressed by the names appearing on the graves of both cemeteries. For example, I noticed several graves had the name Wijngaarde which means vineyard in Dutch, then I saw the grave of Abraham de la Parra (parra means vine in Portuguese), a Portuguese Jew who had a daughter with an African slave, that was named Annaatje van la Parra Wijngaarde. Wijngaarde, a common surname in Suriname, was the name given by the de la Parra family to their manumitted slaves.

Jewish Cemetery

Jewish Cemetery

In the center of the village sit the remains of the 1685 Beracha v’ Shalom synagogue. The monumental building was built at the highest point (as mandated by the Talmud) from European bricks that arrived as ballast. It was the largest synagogue in the Western Hemisphere, and a fitting symbol of the success reached by the independent Portuguese Jewish Nation, known as Jerusalem on the River. The colony became one of the richest in the Americas (they partially funded the construction of Shearith Israel, the first synagogue in New York), and was allowed total freedom by the Dutch, including the permission to create its own army to defend from pirates and maroons. Apparently, the Jodensavanne militia was the only official Jewish army existing in the world before the creation of the State of Israel.

The view of the river from the top of the wooden stairs leading to the dock was peaceful, and the forest beyond the water was lush and thick. It was clear that after almost two centuries of colonization and massive agricultural exploitation, nature had taken back the land along the banks of the Suriname River.

As I was leaving the archaeological site, a family of golden handed tamarinds jumped loudly from tree to tree, as if saying good bye. I turned around to take a picture, but they disappeared in the forest, so I waved good bye to the monkeys and walked away from the archaeological remains of this extraordinary Jewish settlement.

However, like the bird in the burial markers, I would like to someday “go back and get it.” 

Entrance to Jodensavanne

Entrance to Jodensavanne